Buenos días mundo.
Muchos estudiantes no han ido a la semana blanaca a Cerler pensando que se salvaban del frío, pero como anteriormente hemos dicho, las clases son pistas de hielo que se mantienen con las lágrimas congeladas de los alumnos al darse cuenta de que no han conseguido esquivar el penetrante frío que atraviesa cada pared, cada prenda, cada tejido, cada músculo, cada hueso, cada célula, cada átomo de su pobre cuerpo rechoncho por la Navidad y su cochinillo.
Esperamos que os hayan crujido los huesos al leer estas congeladas líneas.
Hasta luego mis pequeños nefilims.
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